En pleno corazón de La Serena, en el término municipal de Monterrubio, late una tierra marcada por el olivar. Aquí, donde se producen aceites de extraordinaria calidad reconocidos dentro y fuera de Extremadura, un sueño colectivo comenzó a gestarse hace ya tres décadas: regar los olivares con el agua del río Zújar.
De aquella pregunta lanzada en 1995 “¿por qué no regar nuestros olivos con las aguas del Zújar?” nació la idea, la propuesta, el proyecto… y finalmente la Comunidad de Regantes Valle del Zújar, constituida en 2002.
Una historia de perseverancia
La comarca de Monterrubio de la Serena cuenta con unas 18.000 hectáreas de olivar de almazara, un cultivo que ha sustentado a generaciones y que se ha ido modernizando con técnicas de riego deficitario y sistemas de goteo. El objetivo siempre fue el mismo: asegurar producciones estables, de mayor calidad y rentabilidad, reduciendo la dependencia de la lluvia.
Aunque en 2008 se diseñó un ambicioso proyecto para transformar 6.000 hectáreas, la coyuntura económica y la subida de los costes energéticos lo frenaron. Sin embargo, la idea nunca se abandonó. En 2017, la Junta de Extremadura declaró Zona Regable Singular una superficie de 1.200 hectáreas en Monterrubio, allanando el camino para la transformación definitiva.
Tras años de gestiones, contratiempos y cambios en la ejecución, la fecha ya está marcada en el calendario: septiembre de 2025, cuando se prevé la finalización de las obras que harán realidad este anhelo.
Presente y futuro
Hoy, la Comunidad de Regantes Valle del Zújar agrupa a 300 agricultores que gestionan 1.200 hectáreas de olivar. Su gran reto inmediato es culminar las obras de transformación en regadío, un proyecto que permitirá no solo mejorar la producción del olivar, sino también abrir la puerta a otros cultivos leñosos de regadío en la zona.
Además, esta comunidad destaca por su apuesta por la eficiencia hídrica y energética: toda la energía necesaria para el sistema de riego procede de un campo solar propio, y cada gota de agua se controla mediante sistemas de telecontrol desde la toma en el río Zújar hasta las parcelas.
Un testimonio que lo dice todo
“Desde 1995 hasta hoy, han sido muchos los paisanos que creyeron en este proyecto, algunos ya no están, pero su empeño sigue vivo. Monterrubio no podía seguir viviendo de espaldas al río que lo abrazaba. Tras 30 años de espera, el agua del Zújar saciará la sed de nuestros olivares. Lo que fue una pregunta, se convirtió en propuesta; la propuesta, en proyecto; el proyecto, en sueño; y el sueño, en realidad», cuenta Antonio Hidalgo.
Dato curioso
El 100% de la energía utilizada por esta comunidad procede de su campo solar fotovoltaico, lo que convierte al Valle del Zújar en un ejemplo de sostenibilidad y de integración entre agricultura y energías renovables.






