Hablar del Canal de Lobón es hablar de historia, de modernización agrícola y de miles de familias que, desde hace más de medio siglo, han sabido aprovechar la fuerza del agua para transformar la tierra.
Esta infraestructura, construida en los años 40 y 50 dentro del Plan Badajoz, discurre a lo largo de 50 kilómetros desde la presa de Montijo hasta Badajoz, regando una superficie aproximada de 15.000 hectáreas. Su sección trapezoidal acompaña el cauce del Guadiana por municipios como Mérida, Arroyo de San Serván, Lobón, Guadajira, Talavera la Real y la propia capital pacense.
Una comunidad con raíces profundas
La Comunidad General de Usuarios del Canal de Lobón se constituyó formalmente en 2021, agrupando a las comunidades de regantes de Mérida, Lobón, Talavera la Real y Badajoz. En conjunto, representan a cientos de agricultores que trabajan cultivos clave como frutales, olivar, almendro, tomate y maíz.
El canal ha sido, desde su origen, motor de desarrollo agrícola en el margen izquierdo del Guadiana. La Confederación Hidrográfica del Guadiana mantiene la titularidad de esta infraestructura estratégica para el regadío extremeño.
Retos y proyectos de modernización
Como toda obra hidráulica con décadas de servicio, el Canal de Lobón ha necesitado constantes mejoras. Desde hace años se desarrollan actuaciones dentro de la Modernización de los riegos de las Vegas Bajas del Guadiana, con proyectos de regulación, reposición de paños y compuertas, y, sobre todo, la apuesta por sistemas de riego más eficientes que sustituyen al tradicional riego por gravedad.
El gran objetivo de la comunidad es claro: minimizar las pérdidas de agua y optimizar la gestión de los recursos disponibles, garantizando el futuro del regadío en un contexto de creciente escasez hídrica.
Un dato distintivo
Más allá de su valor histórico, el Canal de Lobón destaca por su papel vertebrador: abastece directamente a varias comunidades de regantes del margen izquierdo del Guadiana, lo que lo convierte en una pieza clave del mapa agrícola extremeño.

